Junto con la obra teatral, la escritora uruguaya Virginia Arturo, va a publicar un nuevo libro: "El Receptor".
En él se podrán leer los cuentos que inspiraron a la obra teatral, además de otros que se vinculan a la violencia de género.
Bravo, por este nuevo logro!!!!!
EL RECEPTOR
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jueves, 31 de julio de 2008
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PROLOGO DEL LIBRO “EL RECEPTOR” DE LA DRA. VIRGINIA ARTURO
DECLARADO DE INTERES CULTURAL POR EL MINISTERIO DE EDUCACION Y CULTURA DEL URUGUAY
Elaborado por el Dr. Daniel Maltzman (x)
Esta obra nos introduce en una narrativa vigente que nos lleva a pensar en muchos hechos que por su realismo pueden estar presentes en la vida del aquí y ahora de personas que muchas veces no se atreven a relatar. Pero, por otro lado nos incita hacia una actitud protagónica y positiva en nuestras vidas.
Con una impronta directa, nos va interiorizando en forma drástica y nítida en un contexto donde se palpita la agresión como el leit motiv de situaciones vivenciales muy particulares y extremas. Nos conduce a la reflexión de algunos aspectos de nuestras propias vidas, los cuales no nos animábamos a mencionar por la escrupulosidad de los hechos o por el no deseo de desenmascarar situaciones críticas que nos rodean, no dando cabida a una toma de conciencia que nos pudiera llevar a la praxis en forma ágil, práctica y preventiva de hechos, que siendo dolorosos muchos de ellos, nos hacen reaccionar sobre los mismos hasta dónde uno está inmerso voluntaria o involuntariamente en diversas ocasiones de nuestra existencia, vida versus muerte se presenta de una forma precisa y transparente, no alejándonos de la sutileza de hacernos sentir parte de la injusticia de todo lo que ello lleva aparejado en sí mismo, y que en muchos momentos no sentimos el deber de actuar desde un punto de vista preventivo por varios factores: el temor, la duda o por una educación aprendida y aprehendida del “no te metas, no participes, es un problema ajeno, etc, etc.”.
El dolor que la impotencia lleva implícitamente adherido nos introduce en el relato de hechos reales y que subconscientemente nos hace reflexionar sobre la interna discusión que nos inmoviliza por la crueldad del no compromiso, así como de la toma de responsabilidad que cada uno de nosotros tiene ante hechos y/o situaciones no sólo injustas sino tremendamente movilizadoras de emociones internas en nuestra fibra más oculta. Esto nos paraliza por momentos y nos mueve en otros instantes hacia el actuar por el choque que constantemente el realismo de lo relatado que incesante y constantemente a través de lo narrado nos golpea la conciencia del compromiso personal. Uno, entonces, no deja de someterse al análisis del “que estoy haciendo yo ante tales circunstancias” que se nos presentan a diario y que por su crueldad vivenciada en la realidad no sabemos como actuar o no nos animamos ni tan solo a hacerlo por el compromiso que ello puede llegar a implicar.
Por lo anterior, debemos darnos la chance de ser factores de prevención ante situaciones críticas e injustas que lindan con el delito en una frontera imperceptible pero real que nos provoca dolor.
Esta obra nos lleva a pensar que debemos tomar una posición clara ante hechos y/o situaciones que nos conmueven por el grado de agresión que las mismas implican en cada una de nuestras vidas y que lamentablemente no son poco frecuentes, por que de una forma u otra el relato de cada historia nos conduce a pensar que hemos vivido situaciones muchas veces similares y no hemos tomado parte de las mismas, mirando hacia un lado y haciendo de cuenta que el hecho ilícito no se produjo.
El compromiso moral y ético de las historias narradas, nos permite darnos la oportunidad de una toma de conciencia, habilitándonos a la acción, de una forma práctica , pero subsiguientemente el tan trillado “no te metas” en muchas ocasiones nos gana la jugada adquiriendo uno mismo una actitud pasiva y no menos negligente.
Mucho podemos hacer y esta en la conciencia de cada uno de nosotros el tomar o no partido de esto, comprometiéndonos en una acción tanto preventiva como asistencialista en lo que involucra el no deseo de ser partes de acontecimientos injustos y que socialmente nos perturban a diario revelando las puertas de nuestra conciencia colectiva, dado que nos cuesta mucho abrirnos honesta y verdaderamente para brindar lo mejor de nosotros mismos ante tales arrebatos de nuestros derechos inalienablemente básicos. Tomar una actitud protagónica y de apoyo basándonos en los valores que nunca debimos o nos merecemos perder, accediendo a la habilitación de hechos inescrupulosos.
Todos y cada uno de nosotros estamos insertos involuntariamente en la existencia de los que de una forma u otra nos rodean o nos involucran física, mental y/o emocionalmente, por lo que queda en la toma de conciencia individual el asumir o no la responsabilidad de entrar en este “juego” vivencial al cual no podemos ni deberíamos eludir o escapar.
La imperceptible línea que nos divide sobre el actuar o no, ante situaciones que connotan agresividad, nos da la tremenda oportunidad de ser actores de prevención ante instancias críticas en la vida de la gente que nos rodea y obviamente en la individual.
Ya el hecho de concebir el destrato/maltrato es también adoptar una actitud del que todo se puede, a la que tenemos que enfrentar con una lucha tenaz desde lo más profundo de nuestro ser, considerando muy seriamente que no podemos ser permisivos ante cualquier cosa que ocurre, tanto en nuestras vidas, como en la de nuestro prójimo.
Deberíamos tender a ser factores de cambio ante la injusticia que nos golpea a diario y de la cual no dejamos de ser parte contante y sonante. Esto va desde la toma de conocimiento de que las mismas ocurren y seguirán ocurriendo en la medida que tomemos partido o no de tales hechos.
Cuan diferente serían nuestras vidas con una mayor actitud protagónica en pos de la defensa de las necesidades básicas de nuestro prójimo, soslayadas por la arrogancia, odio, temor, duda, tristeza, desaliento, frustración y miedo. Sí, el miedo que muchas veces nos paraliza y creemos que nos brinda la justificación adecuada, quizás para el medio social en el que estamos inmersos del continuar con la pasividad del ya comentado “no te metás”, o “dejá que esa situación sola se arregla”, y listo…
Entonces, desde donde estamos actuando, desde donde nos proyectamos como individuos pensantes y con valores innatos y adquiridos a lo largo de nuestra existencia?, ésta es una interrogante que nos deberíamos hacer todos y cada uno de nosotros frecuentemente.
La infelicidad no tiene justificación de ser. La maldad, la diaria tortura acompañada del tedio que ello implica, la confabulación, la hipocresía en una realidad que linda con lo ficticio son elementos que nos movilizan, sin siquiera darnos cuenta, nuestra fibra humana más íntima convenciéndonos muchas veces que no podemos hacer nada al respecto.
Tendiendo hacia la verdad, la justicia, la libertad, los sueños e ideales vaya que nos hará sentir motivados y despiertos ante las amenazas que la vida nos confronta. Y en muchas otras ocasiones siendo fieles participes pasivos de las mismas.
La ira, la tristeza, la represión, así como la muerte en sus diversas formas, homicidio o suicidio, etc, nos dan los mejores ejemplos de que deberíamos convencernos ante esto, y como el ave fénix, actuar dando lo mejor de nosotros. La sensatez nos enriquecería y nos haría mucha falta ante situaciones límites presenciadas que no nos dan la oportunidad de pedirnos permiso para actuar.
La rutina, que tiene gran poder sobre nuestras vidas, es nuestro desafiante contrincante en esta contienda sin escrúpulos, por ello es que luchando contra ella es que re-aprenderíamos a vivir de otra manera, tanto nosotros mismos como las instancias impredecibles que la misma nos otorga en el mundo que nos rodea.
El pasado, en diversas oportunidades, golpeando nuestras sienes, nos concede un sentido de justificación de que todo debería quedar igual, “sin variaciones”, sin por el contrario, nuestro pasado nos persigue en variadas ocasiones fustigándonos, atacándonos desde la retaguardia de nuestra conciencia existencial colectiva de que algo hay que hacer ante las adversidades que la vida nos presenta en el aquí y ahora de nuestros tiempos individuales y colectivos.
Los aspectos más oscuros de la infidelidad misma y la contradicción que ella representa, nos hace emerger la expresión de un sentimiento muy íntimo de la necesidad de participar en sus historias.
La duda, pequeño gran tema, implícito en la narración que la autora nos transmite, nos adjudica un rol protagónico en los hechos brindados en su minucioso relato.
La enorme ilusión del “poder hacer” adquiere cuerpo y forma en nuestra mente.
Todo esto nos da la enorme posibilidad de pensar sobre el hacia donde acudir frente a las escenas que se nos presentan y nos conjuga con gran sutileza, como en un juego de alquimista al hacernos sentir la situación como propia, brindándonos caminos u opciones de actuar con la sabiduría que la experiencia innata de nuestras vidas nos ofrece momento tras momento, ante circunstancias del diario vivir.
Por esto, el sobrellevar los conflictos, aprendiendo a convivir con los mismos para poder aportar una suerte de estilo más saludable para nuestras vidas, es el gran desafío y/o aprendizaje que podemos y debemos adquirir de estas series de historias que maltratando nuestro sentir, nos movilizan a actuar en consecuencia, tanto sea en nuestro pensar, como en nuestro sentir, gracias a la vasta gama de posibilidades que sí tenemos y poseemos aprendidas a lo largo y ancho de nuestras respectivas historias personales.
La capacidad de observación como la contradicción que el apego conlleva ante situaciones injustas nos da la tremenda oportunidad de destrabar la inacción de la que muchas veces somos parte voluntaria o involuntariamente.
Agradezco a la autora por la oportunidad de poder expresar algunos rasgos que nos guían hacia la reflexión que su obra, sin querer, nos implora a realizar por las circunstancias de violencia que se van sucediendo a partir de sus historias. La sutileza versus la frialdad de hechos que van sucediéndose a lo largo de las diversas tramas desarrolladas en forma directa y muchas veces tajante en sus relatos, nos da la pauta de que podemos ofrecer la sensatez, lógica y coherencia que en muchas ocasiones culpamos a los hechos de la vida que nos frenan, obstaculizándonos de poder hacer algo al respecto.
Entonces, gracias nuevamente a la Sra. autora por darnos el aval, así como la oportunidad de permitirnos pensar que sí podemos poner lo mejor que tenemos, no sólo en los sentimientos que afloran en nuestro ser invocados por dichos cuentos, sino en nuestras propias y particulares vidas.
El despertar hacia una actitud personal más pragmática ante hechos injustos es lo que nos concede la chance esta obra.
Por compasión, por servicio, sorprendentemente podemos descubrir en nosotros mismos la capacidad de ayudar más de lo que hubiéramos podido imaginar. Todos somos personajes en la escena de la vida de nuestras propias dudas espirituales que solemos tolerar. Muchas veces no actuamos o lo hacemos con evasivas. Queda en nosotros el dar una respuesta clara y precisa cuando la misma sea necesaria. Recordando siempre que la verdadera salud mental que podemos aspirar no es la evasión de los conflictos sino la capacidad de convivir con ellos en forma pacífica y comprometida.
No puedo dejar de mencionar la cálida colaboración en la elaboración de este Prólogo, de mi adorado hijo Gastón Felipe Maltzman Alvez.
(x) Doctor en Medicina y profesional de la salud mental; fundador, presidente y asesor de varias ONG´s dedicadas a ayudar a personas con capacidades diferentes desde hace 35 años; pionero en la defensa de los derechos de los niños/as y adolescentes y de las mujeres víctimas de maltrato y/o abandono. Docente a nivel nacional, regional e internacional en programas educativos de prevención de la violencia en jóvenes, el suicidio, así como el abordaje de la Prevención de la Depresión.
Reconocido por diversas instituciones: Organización de los Estados Americanos (OEA); la Mundial de la Salud (OMS); el Centro Paul Broca de París, Francia; el Banco Organización Interamericano de Desarrollo (INDES/BID) en Washington, D.C. EE.UU.; ICETEX de Colombia, el Centro Mundial de Prevención de Violencia/Traumatismos (ICD), en Canadá; por la Universidad de Columbia de Nueva York; el Consejo de Programas Internacionales y el Instituto de Estudios Interamericanos, así como por el Departamento de Salud Mental de Ohio y el Instituto Nacional de Salud Mental de los EE:UU; la Universidad y la Alcaldía de Popayán en Colombia. Electo con 24 años de edad, como Presidente del “1er. Cuerpo de Voluntarios en el Área de la Salud Mental del Uruguay”, posteriormente integrante del Directorio del “Plenario Nacional de Organizaciones de Personas con Capacidades Diferentes” (PLENADI) en 3 oportunidades, y Coordinador Nacional de la “Red de Organizaciones Comunitarias por la Salud Mental”, ROCSAME; Coordinador Nacional de la “Asociación para la Prevención de la Infancia víctima de maltrato”. Colaborador en la creación de la Comisaría de la Mujer en Montevideo, Uruguay; Miembro de la Directiva de la Asociación Mundial para la Rehabilitación Psicosocial (AMRP/WAPR), con Status Consultivo en la Organización de las Naciones Unidas; Miembro de la Asoc. Mundial para la Prevención del Maltrato de los Niños/as y Adolescentes (ISPCAN). Seleccionado como Médico Jefe de la Unidad Médica Nivel I en Kisangani, integrando los Operativos para el Mantenimiento de la Paz por las Naciones Unidas en la R.D.Congo, Africa. Reside actualmente en Punta del Este, Maldonado, Uruguay, lugar que frecuenta 40. de los 48 años que posee.
Editor, compilador de más de una decena de libros en pos de las necesidades de las personas víctimas de los temas que abordan sus diversas especialidades, e integrante de cuerpos editoriales de múltiples revistas especializadas a nivel internacional.
Se puede obtener su trayectoria profesional, ubicando su nombre en Google Búsqueda/Search.
Para consultas, orientación, asesoramientos y/o sugerencias su mail es: danielclaudio@yahoo.com
PRÓLOGO DEL LIBRO “EL RECEPTOR” DE LA DRA. VIRGINIA ARTURO
DECLARADO DE INTERES CULTURAL POR EL MINISTERIO DE EDUCACION Y CULTURA DEL URUGUAY
Por el Dr. Daniel Maltzman (x)
Esta obra nos introduce en una narrativa vigente que nos lleva a pensar en muchos hechos que por su realismo pueden estar presentes en la vida del aquí y ahora de personas que muchas veces no se atreven a relatar. Pero, por otro lado nos incita hacia una actitud protagónica y positiva en nuestras vidas.
Con una impronta directa, nos va interiorizando en forma drástica y nítida en un contexto donde se palpita la agresión como el leit motiv de situaciones vivenciales muy particulares y extremas. Nos conduce a la reflexión de algunos aspectos de nuestras propias vidas, los cuales no nos animábamos a mencionar por la escrupulosidad de los hechos o por el no deseo de desenmascarar situaciones críticas que nos rodean, no dando cabida a una toma de conciencia que nos pudiera llevar a la praxis en forma ágil, práctica y preventiva de hechos, que siendo dolorosos muchos de ellos, nos hacen reaccionar sobre los mismos hasta dónde uno está inmerso voluntaria o involuntariamente en diversas ocasiones de nuestra existencia, vida versus muerte se presenta de una forma precisa y transparente, no alejándonos de la sutileza de hacernos sentir parte de la injusticia de todo lo que ello lleva aparejado en sí mismo, y que en muchos momentos no sentimos el deber de actuar desde un punto de vista preventivo por varios factores: el temor, la duda o por una educación aprendida y aprehendida del “no te metas, no participes, es un problema ajeno, etc, etc.”.
El dolor que la impotencia lleva implícitamente adherido nos introduce en el relato de hechos reales y que subconscientemente nos hace reflexionar sobre la interna discusión que nos inmoviliza por la crueldad del no compromiso, así como de la toma de responsabilidad que cada uno de nosotros tiene ante hechos y/o situaciones no sólo injustas sino tremendamente movilizadoras de emociones internas en nuestra fibra más oculta. Esto nos paraliza por momentos y nos mueve en otros instantes hacia el actuar por el choque que constantemente el realismo de lo relatado que incesante y constantemente a través de lo narrado nos golpea la conciencia del compromiso personal. Uno, entonces, no deja de someterse al análisis del “que estoy haciendo yo ante tales circunstancias” que se nos presentan a diario y que por su crueldad vivenciada en la realidad no sabemos como actuar o no nos animamos ni tan solo a hacerlo por el compromiso que ello puede llegar a implicar.
Por lo anterior, debemos darnos la chance de ser factores de prevención ante situaciones críticas e injustas que lindan con el delito en una frontera imperceptible pero real que nos provoca dolor.
Esta obra nos lleva a pensar que debemos tomar una posición clara ante hechos y/o situaciones que nos conmueven por el grado de agresión que las mismas implican en cada una de nuestras vidas y que lamentablemente no son poco frecuentes, por que de una forma u otra el relato de cada historia nos conduce a pensar que hemos vivido situaciones muchas veces similares y no hemos tomado parte de las mismas, mirando hacia un lado y haciendo de cuenta que el hecho ilícito no se produjo.
El compromiso moral y ético de las historias narradas, nos permite darnos la oportunidad de una toma de conciencia, habilitándonos a la acción, de una forma práctica , pero subsiguientemente el tan trillado “no te metas” en muchas ocasiones nos gana la jugada adquiriendo uno mismo una actitud pasiva y no menos negligente.
Mucho podemos hacer y esta en la conciencia de cada uno de nosotros el tomar o no partido de esto, comprometiéndonos en una acción tanto preventiva como asistencialista en lo que involucra el no deseo de ser partes de acontecimientos injustos y que socialmente nos perturban a diario revelando las puertas de nuestra conciencia colectiva, dado que nos cuesta mucho abrirnos honesta y verdaderamente para brindar lo mejor de nosotros mismos ante tales arrebatos de nuestros derechos inalienablemente básicos. Tomar una actitud protagónica y de apoyo basándonos en los valores que nunca debimos o nos merecemos perder, accediendo a la habilitación de hechos inescrupulosos.
Todos y cada uno de nosotros estamos insertos involuntariamente en la existencia de los que de una forma u otra nos rodean o nos involucran física, mental y/o emocionalmente, por lo que queda en la toma de conciencia individual el asumir o no la responsabilidad de entrar en este “juego” vivencial al cual no podemos ni deberíamos eludir o escapar.
La imperceptible línea que nos divide sobre el actuar o no, ante situaciones que connotan agresividad, nos da la tremenda oportunidad de ser actores de prevención ante instancias críticas en la vida de la gente que nos rodea y obviamente en la individual.
Ya el hecho de concebir el destrato/maltrato es también adoptar una actitud del que todo se puede, a la que tenemos que enfrentar con una lucha tenaz desde lo más profundo de nuestro ser, considerando muy seriamente que no podemos ser permisivos ante cualquier cosa que ocurre, tanto en nuestras vidas, como en la de nuestro prójimo.
Deberíamos tender a ser factores de cambio ante la injusticia que nos golpea a diario y de la cual no dejamos de ser parte contante y sonante. Esto va desde la toma de conocimiento de que las mismas ocurren y seguirán ocurriendo en la medida que tomemos partido o no de tales hechos.
Cuan diferente serían nuestras vidas con una mayor actitud protagónica en pos de la defensa de las necesidades básicas de nuestro prójimo, soslayadas por la arrogancia, odio, temor, duda, tristeza, desaliento, frustración y miedo. Sí, el miedo que muchas veces nos paraliza y creemos que nos brinda la justificación adecuada, quizás para el medio social en el que estamos inmersos del continuar con la pasividad del ya comentado “no te metás”, o “dejá que esa situación sola se arregla”, y listo…
Entonces, desde donde estamos actuando, desde donde nos proyectamos como individuos pensantes y con valores innatos y adquiridos a lo largo de nuestra existencia?, ésta es una interrogante que nos deberíamos hacer todos y cada uno de nosotros frecuentemente.
La infelicidad no tiene justificación de ser. La maldad, la diaria tortura acompañada del tedio que ello implica, la confabulación, la hipocresía en una realidad que linda con lo ficticio son elementos que nos movilizan, sin siquiera darnos cuenta, nuestra fibra humana más íntima convenciéndonos muchas veces que no podemos hacer nada al respecto.
Tendiendo hacia la verdad, la justicia, la libertad, los sueños e ideales vaya que nos hará sentir motivados y despiertos ante las amenazas que la vida nos confronta. Y en muchas otras ocasiones siendo fieles participes pasivos de las mismas.
La ira, la tristeza, la represión, así como la muerte en sus diversas formas, homicidio o suicidio, etc, nos dan los mejores ejemplos de que deberíamos convencernos ante esto, y como el ave fénix, actuar dando lo mejor de nosotros. La sensatez nos enriquecería y nos haría mucha falta ante situaciones límites presenciadas que no nos dan la oportunidad de pedirnos permiso para actuar.
La rutina, que tiene gran poder sobre nuestras vidas, es nuestro desafiante contrincante en esta contienda sin escrúpulos, por ello es que luchando contra ella es que re-aprenderíamos a vivir de otra manera, tanto nosotros mismos como las instancias impredecibles que la misma nos otorga en el mundo que nos rodea.
El pasado, en diversas oportunidades, golpeando nuestras sienes, nos concede un sentido de justificación de que todo debería quedar igual, “sin variaciones”, sin por el contrario, nuestro pasado nos persigue en variadas ocasiones fustigándonos, atacándonos desde la retaguardia de nuestra conciencia existencial colectiva de que algo hay que hacer ante las adversidades que la vida nos presenta en el aquí y ahora de nuestros tiempos individuales y colectivos.
Los aspectos más oscuros de la infidelidad misma y la contradicción que ella representa, nos hace emerger la expresión de un sentimiento muy íntimo de la necesidad de participar en sus historias.
La duda, pequeño gran tema, implícito en la narración que la autora nos transmite, nos adjudica un rol protagónico en los hechos brindados en su minucioso relato.
La enorme ilusión del “poder hacer” adquiere cuerpo y forma en nuestra mente.
Todo esto nos da la enorme posibilidad de pensar sobre el hacia donde acudir frente a las escenas que se nos presentan y nos conjuga con gran sutileza, como en un juego de alquimista al hacernos sentir la situación como propia, brindándonos caminos u opciones de actuar con la sabiduría que la experiencia innata de nuestras vidas nos ofrece momento tras momento, ante circunstancias del diario vivir.
Por esto, el sobrellevar los conflictos, aprendiendo a convivir con los mismos para poder aportar una suerte de estilo más saludable para nuestras vidas, es el gran desafío y/o aprendizaje que podemos y debemos adquirir de estas series de historias que maltratando nuestro sentir, nos movilizan a actuar en consecuencia, tanto sea en nuestro pensar, como en nuestro sentir, gracias a la vasta gama de posibilidades que sí tenemos y poseemos aprendidas a lo largo y ancho de nuestras respectivas historias personales.
La capacidad de observación como la contradicción que el apego conlleva ante situaciones injustas nos da la tremenda oportunidad de destrabar la inacción de la que muchas veces somos parte voluntaria o involuntariamente.
Agradezco a la autora por la oportunidad de poder expresar algunos rasgos que nos guían hacia la reflexión que su obra, sin querer, nos implora a realizar por las circunstancias de violencia que se van sucediendo a partir de sus historias. La sutileza versus la frialdad de hechos que van sucediéndose a lo largo de las diversas tramas desarrolladas en forma directa y muchas veces tajante en sus relatos, nos da la pauta de que podemos ofrecer la sensatez, lógica y coherencia que en muchas ocasiones culpamos a los hechos de la vida que nos frenan, obstaculizándonos de poder hacer algo al respecto.
Entonces, gracias nuevamente a la Sra. autora por darnos el aval, así como la oportunidad de permitirnos pensar que sí podemos poner lo mejor que tenemos, no sólo en los sentimientos que afloran en nuestro ser invocados por dichos cuentos, sino en nuestras propias y particulares vidas.
El despertar hacia una actitud personal más pragmática ante hechos injustos es lo que nos concede la chance esta obra.
Por compasión, por servicio, sorprendentemente podemos descubrir en nosotros mismos la capacidad de ayudar más de lo que hubiéramos podido imaginar. Todos somos personajes en la escena de la vida de nuestras propias dudas espirituales que solemos tolerar. Muchas veces no actuamos o lo hacemos con evasivas. Queda en nosotros el dar una respuesta clara y precisa cuando la misma sea necesaria. Recordando siempre que la verdadera salud mental que podemos aspirar no es la evasión de los conflictos sino la capacidad de convivir con ellos en forma pacífica y comprometida.
No puedo dejar de mencionar la cálida colaboración en la elaboración de este Prólogo, de mi adorado hijo Gastón Felipe Maltzman Alvez.
(x) Doctor en Medicina y profesional de la salud mental; fundador, presidente y asesor de varias ONG´s dedicadas a ayudar a personas con capacidades diferentes desde hace 35 años; pionero en la defensa de los derechos de los niños/as y adolescentes y de las mujeres víctimas de maltrato y/o abandono. Docente a nivel nacional, regional e internacional en programas educativos de prevención de la violencia en jóvenes, el suicidio, así como el abordaje de la Prevención de la Depresión.
Reconocido por diversas instituciones: Organización de los Estados Americanos (OEA); la Mundial de la Salud (OMS); el Centro Paul Broca de París, Francia; el Banco Organización Interamericano de Desarrollo (INDES/BID) en Washington, D.C. EE.UU.; ICETEX de Colombia, el Centro Mundial de Prevención de Violencia/Traumatismos (ICD), en Canadá; por la Universidad de Columbia de Nueva York; el Consejo de Programas Internacionales y el Instituto de Estudios Interamericanos, así como por el Departamento de Salud Mental de Ohio y el Instituto Nacional de Salud Mental de los EE:UU; la Universidad y la Alcaldía de Popayán en Colombia. Electo con 24 años de edad, como Presidente del “1er. Cuerpo de Voluntarios en el Área de la Salud Mental del Uruguay”, posteriormente integrante del Directorio del “Plenario Nacional de Organizaciones de Personas con Capacidades Diferentes” (PLENADI) en 3 oportunidades, y Coordinador Nacional de la “Red de Organizaciones Comunitarias por la Salud Mental”, ROCSAME; Coordinador Nacional de la “Asociación para la Prevención de la Infancia víctima de maltrato”. Colaborador en la creación de la Comisaría de la Mujer en Montevideo, Uruguay; Miembro de la Directiva de la Asociación Mundial para la Rehabilitación Psicosocial (AMRP/WAPR), con Status Consultivo en la Organización de las Naciones Unidas; Miembro de la Asoc. Mundial para la Prevención del Maltrato de los Niños/as y Adolescentes (ISPCAN). Seleccionado como Médico Jefe de la Unidad Médica Nivel I en Kisangani, integrando los Operativos para el Mantenimiento de la Paz por las Naciones Unidas en la R.D.Congo, Africa. Reside actualmente en Punta del Este, Maldonado, Uruguay, lugar que frecuenta 40. de los 48 años que posee.
Editor, compilador de más de una decena de libros en pos de las necesidades de las personas víctimas de los temas que abordan sus diversas especialidades, e integrante de cuerpos editoriales de múltiples revistas especializadas a nivel internacional.
Se puede obtener su trayectoria profesional, ubicando su nombre en Google Búsqueda/Search.
Para consultas, orientación, asesoramientos y/o sugerencias su mail es: danielclaudio@yahoo.com
(x) Doctor en Medicina y profesional de la salud mental; fundador, presidente y asesor de varias ONG´s dedicadas a ayudar a personas con capacidades diferentes desde hace 35 años; pionero en la defensa de los derechos de los niños/as y adolescentes y de las mujeres víctimas de maltrato y/o abandono. Docente a nivel nacional, regional e internacional en programas educativos de prevención de la violencia en jóvenes, el suicidio, así como el abordaje de la Prevención de la Depresión.
Reconocido por diversas instituciones: Organización de los Estados Americanos (OEA); la Mundial de la Salud (OMS); el Centro Paul Broca de París, Fracia; el Banco Organización Interamericano de Desarrollo (INDES/BID) en Washington, D.C. EE.UU.; ICETEX de Colombia, el Centro Mundial de Prevención de Violencia/Traumatismos (ICD), en Canadá; por la Universidad de Columbia de Nueva York; el Consejo de Programas Internacionales y el Instituto de Estudios Interamericanos, así como por el Departamento de Salud Mental de Ohio y el Instituto Nacional de Salud Mental de los EE:UU; la Universidad y la Alcaldía de Popayán en Colombia. Electo con 24 años de edad, como Presidente del “1er. Cuerpo de Voluntarios en el Area de la Salud Mental del Uruguay”, posteriormente integrante del Directorio del “Plenario Nacional de Organizaciones de Personas con Capacidades Diferentes” (PLENADI) en 3 oportunidades, y Coordinador Nacional de la “Red de Organizaciones Comunitarias por la Salud Mental ”, ROCSAME; Coordinador Nacional de la “Asociación para la Prevención de la Infancia víctima de maltrato”. Colaborador en la creación de la Comisaría de la Mujer en Montevideo, Uruguay; Miembro de la Directiva de la Asociación Mundial para la Rehabilitación Psicosocial (AMRP/WAPR), con Status Consultivo en la Organización de las Naciones Unidas; Miembro de la Asoc. Mundial para la Prevención del Maltrato de los Niños/as y Adolescentes (ISPCAN). Seleccionado como Médico Jefe de la Unidad Médica Nivel I en Kisangani, integrando los Operativos para el Mantenimiento de la Paz por las Naciones Unidas en la R.D .Congo, Africa. Reside actualmente en Punta del Este, Maldonado, Uruguay, lugar que frecuenta 40. de los 48 años que posee.
Editor, compilador de más de una decena de libros en pos de las necesidades de las personas víctimas de los temas que abordan sus diversas especialidades, e integrante de cuerpos editoriales de múltiples revistas especializadas a nivel internacional.
Dr. Daniel Maltzman Pelta
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